Mayo 2025: La Familia
La Familia es la organización que nos ha precedido, y que se conserva y se mantiene. Es una forma, una manera de convivir, en base a reglas, normas, intereses particulares.
Esta manera de vivir inunda prácticamente toda la convivencia de la especie humana.
Y su evolución histórica nos muestra que es un paso que se da en base a la decisión de poder, la decisión de renta, beneficio, de defensa, de ataque.
Finalmente es: ¡un proyecto de vivir! Un proyecto de vivir que en muchos seres es motivo de sufrimiento, dolor, enfermedad, odio, rencor.
En función de nuestro hacer como Humanistas Sanadores creemos que es necesario, en ese continuo evolucionar, contemplar y contemplarse, en esa forma de reunirse entre los seres y poder ver y descubrir de dónde surge esta manera de vivir. Para poder comprender mejor la posición que se ocupa dentro de esa estructura; las referencias, dependencias, atracciones y acciones que surgen en esta forma de convivir.
Para informarnos, formarnos, tener una opinión y generar nuestro propio criterio en referencia a esta institución que se ha mantenido en el tiempo.
La palabra “Familia” proviene del latín Famulus que refiere a sirviente, siervo, esclavo. Hay quienes afirman que la palabra proviene del latín Fames, que significa hambre.
La familia surge en el Imperio Romano con el Pater Familias como figura central y autoridad absoluta. Pero esta familia no sólo incluía a los parientes directos, sino también a esclavos, a los domésticos, etc., todos bajo el poder de la figura del pater familias.
El término Familia, surge cuando el ser humano se hace sedentario y empieza a establecer sus propiedades (la tierra, la mujer, los hijos, los siervos y esclavos, los animales, las semillas). Familia era ese núcleo que definía la posesión del Pater (la autoridad) y que por tanto estaba bajo su dominio y control.
Luego en su evolución, dicha institución, es tomada por la iglesia dándole un carácter Sagrado.
Aparece la idea del matrimonio como sacramento con el fin de unir a un hombre y a una mujer con el propósito de procrear y criar hijos así como brindar amor y apoyo mutuo.
Aparece aquí ya la sangre, el linaje, la herencia y roles muy establecidos del destino de cada cual.
Continuando con la evolución de la familia aparece el Estado, la ley como regulador de dicha institución haciendo de ésta un contrato social, garantizando así su permanencia a través de su regulación con el establecimiento de normas, leyes y castigos. Surge así La Familia como unidad universal y natural e insustituible de la organización humana. Tomándola como una institución, célula básica de la sociedad, otorgándole derechos y obligaciones. Se le asigna el rol de primer agente socializador y se le adjudican funciones, a saber:
- Reguladora de las relaciones sexuales
- Reguladora de la reproducción
- Reguladora de la economía
- Reguladora de la función educativa
- Reguladora de la vida afectiva
Vista de esta forma podríamos definir a la familia como: “Una estructura de poder, orgánica, donde cada una de las personas que la componen, tienen sus roles, sus papeles definidos, de acuerdo con lo que marca la sociedad que le da origen”
Es decir, que es una estructura de poder, donde cada uno de sus integrantes tiene un rol asignado y que no tiene que ver con la necesidad, el sentir, pensar y hacer creativo de los seres que la componen. Sino que, previamente, la sociedad ha prefijado cuáles son esas estructuras de poder y cual le corresponde a cada uno.
A poco que miremos, podemos darnos cuenta que La Familia como tal está en crisis.
Y podríamos pensar que tiene que ver con esa forma estructurada y rígida que ha mantenido a lo largo de su evolución. Donde en su afán de permanencia ha tomado al amor como parte de su consolidación y concretización.
Pero, cabría preguntarse, si el vínculo es el amor: ¿no habría que sacarlo de lo económico y del contrato y de todos esos aspectos que implica la institución familia?
Sugerencias sanadoras
Que la forma de convivencia que elijamos tenga presente a cada integrante en su individualidad, con sus dones y virtudes. Rescatando la sinceridad y el sentir. Relacionándonos sin la búsqueda de beneficio, sin exigencias, con aceptación complaciente. Fomentando la comunicación clara, amplificando la escucha y fomentando la autenticidad propia y de los demás.
Es decir, convertirnos en verdaderos custodios convivenciales, cuidando con cuidado. Cuidando de tal forma que no se inhiba, no se frene, no se modifique, no se altere el desarrollo de lo que se está cuidando.
Promover ante todo el respeto, la confianza, la esperanza y la concesión de responsabilidades.
Propuestas surgidas de los alumnos de Humanismo Sanador, mayo 2025:

