Setiembre 2025: Promesas
La palabra «promesa» deriva del latín promissus, que a su vez proviene de la composición de pro-(antes) y missus (participio de mittere, que significa enviar). Esto significa literalmente «enviar antes» o «decir algo antes de hacer la acción»
¿Cuándo se hacen las promesas?
Habitualmente, cuando culmina un ciclo y, en principio, comienza otro, es cuando los seres se plantean, se replantean, se prometen a sí mismos y a los otros.
También es sabido que las mayorías de las promesas terminan siendo guardadas en una caja en el sótano del alma por no poder ser cumplidas o por falta de tiempo para realizarlas. Con la etiqueta de algún día, quizás, tal vez…
¿Y por qué sucede eso?
Es probable que tenga que ver con la forma en que el ser de humanidad se plantea las promesas. Ya que la mayoría de las veces lo que se promete tiene que ver con dejar de ser lo que habitualmente es.
Eso por un lado y por otro lado, cuando la promesa que se hace cuenta con testigos, según quien sea el testigo de la promesa, así también va a ser más o menos eficaz. Es decir, depende de ante quién y por quién se haga la promesa, así va a tener una cierta mayor o menor eficacia –o resultados.
Demasiado complejo el ser de humanidad para plantearse las promesas.
Sería un buen comienzo, a la hora de prometer o prometerse, plantearse cosas más sencillas, pequeñas promesas.
Y que el único testigo sea Lo Divino.
Y así que “esa” pequeña promesa quede custodiada por la Fuerza de Lo Divino.
Consideramos que para que esa promesa pueda llevarse de la idea a la realización, cualquiera sea la promesa, esta debe conllevar dos aspectos fundamentales, que derivan en un tercero.
En primer lugar: que aporte un cambio hacia la purificación de el ser.
En segundo lugar: que ese cambio de purificación implique, de forma directa, una repercusión virtuosa hacia el entorno.
Y en tercer lugar: reconocer que nada de eso es posible si no es con el Auxilio de la Fuerza.
Si estas condiciones se dan, podríamos decir que: ninguna promesa dejará de cumplirse.
Y si se toma como referencia a Lo Divino, en lugar de ponerse el ser como centro y gestar promesas desde sí mismo: “Yo prometo, yo te prometo”, contando sólo con él. Si en lugar de eso se hace distinto, preguntándose: ¿Qué es lo que promete, qué es lo que dispone El Cielo para este año?
Para contar con recursos evidentes y disponibles a la hora de proponer y así evitar aquellas promesas que, sin duda, no se van a poder conseguir porque no se corresponden con lo que hay disponible, sino más bien se corresponden al protagonismo o la egolatría de cada uno.
Entrar en la sintonía de lo que dice el dicho:
“El hombre propone y El Cielo dispone”
Y para entrar en sintonía con esa Fuerza Creadora, para poder disponernos a escucharle; para que el cumplimiento de la promesa se dé de forma genuina, en lo que se necesita hacer, y que en ello no haya conflicto entre “querer” y “deber”; para encontrarnos con lo que tiene dispuesto La Creación; habrá que llevar la promesa al plano de la ORACION.
Y es justo ahí, en ese espacio del ser, cuando se dispone a esa conexión con Lo Divino, para ponerlo de testigo,cuando aparece la confabulación.
Es decir, aparece ese cúmulo de fuerzas creativas, que se sienten llamadas ante una promesa que tiene como testigo a Dios; y esas fuerzas creativas acuden, para hacer que esa pequeña promesa, se pueda realizar.
De esa forma la promesa no se vuelve un encadenamiento sino que se vive al revés, es decir: desde esta perspectiva, el ser se identifica en lo que es, se identifica en lo que hace, y la promesa le sirve para verse íntimamente bajo el nivel Celeste. Y es la Oración ese espacio del Ser más adecuado y oportuno, para vivir, sentir y realizar esa promesa y convertirse en ella.
Y la promesa se vuelve con-versa, esa “promesa que surge en esa con-versación entre el Ser y lo divino en tiempo Orante es lo que realmente le da la vitalidad de una fidelidad sin fisuras, a el Ser, para que éste sea un ejemplo consecuente, vivo y veraz, de lo que Es, de cara a todos: nada tiene que ocultar, nada tiene que esconder, nada tiene que temer, si es fiel a su promesa. Si es fiel a esa promesa de Converso, que ha conversado y que se basa en un Verso, como expresión de Palabra Divina, como expresión de mensaje Celeste que incorpora a su Ser.”

