Marzo 2024: La Revolución Espiritual

A poco que miremos la historia de las Revoluciones en nuestro planeta, sociales-culturales-religiosos, se basan en el poder, competencia, miedos. Ese movimiento, que surge de una carencia, de una falta, y que busca cambiar esa situación, lo hace a través de la violencia y por tanto genera: dolor, sufrimiento, muerte, vencedores y vencidos. Pareciera que la vida se trunca cada vez que la revolución de los hombres se activa.

Sin embargo, podemos ver que la revolución es parte consustancial de la vida. La vida se da gracias a la búsqueda constante de cambio, de transformaciones para permanecer.

¿Qué ha pasado entonces? ¿Qué ha fallado? ¿El método, la forma de aplicar el método? ¿O será que la revolución implica otra cosa? Creemos que la verdadera revolución, esa que es consustancial con la vida, la que permite que el ser alcance su nivel adecuado de existencia, llevándolo a transitar su propio camino sin anular o abolir el de los demás; aún está por realizarse. La auténtica revolución debe ser UNIVERSAL, es decir que donde se lleven sus ideas y principios tenga aceptación y pueda ser comprendida además de poder ser aplicable a las soluciones de aspectos locales y parciales.

Cuáles serían entonces estos principios, teniendo presente que reúnan las condiciones de universalidad.

  • El hombre es un habitante del Universo que reside en el planeta Tierra. Es evidente, se puede aplicar en cualquier lugar, es verdadero, no favorece ni combate a uno u otros… pero a la vez, pierden sentido las nacionalidades, las fronteras, la defensa, y permite el libre fluir por el lugar que habita.
  • Segundo punto: viene a realizar una determinada función. Si cada uno realiza su función, porque es necesaria para la Vida, no es necesario competir (base de la productividad y el consumo) y la función global queda realizada.
  • Tercer principio: esta función está relacionada con su espíritu. Es cierto que todos los seres tienen algo que les anima, unos los llaman alma, otros espíritu, otros energía, sin eso que les anima, aparece la muerte. Por tanto la función de cada ser no está en la consecución de lo material sino que es alentada por “algo intangible” que va más allá de cualquier creencia o religión.

Con estos tres principios, cualquier ser puede iniciar la Revolución Espiritual, que no es de masas, depende del compromiso de cada ser; que no combate ni usa la violencia; que no busca el poder.

¿Por qué es aún una revolución pendiente? Si el hombre no ha empezado su auténtica revolución, es porque aún vive anclado en su antigua idea de poder. Y entonces tiene miedo a “perder” porque ha sustituido lo que ES por lo que TIENE; le faltan ideales que lo impulsen, porque los ha limitado a logros concretos; y si intuye su ideal, le falta entrega y pone condiciones. Es decir, no está disponible, dispuesto.

Sugerencias Sanadoras:

  • El servicio.
  • La meditación
  • Vivenciar cada día como Nuevo.

El Servicio

Si, como hemos dicho, cada ser, habitante de universo en tránsito por el planeta Tierra, viene a cumplir una función; cultivar su revolución espiritual va a implicar que se dé cuenta que es un ser único e irrepetible, imprescindible y necesario en el plan de la Vida. Y en ese sentido, el darse en lo que es, a todo su entorno, lo va a llevar a cultivarse en la Gran Virtud del Servicio. Así como descubre, que todo en el planeta le sirve: de alimento, de calor, de sombra, de recreación en la belleza, y un largo e infinito etcétera; el descubrirse como dador de algo original que LA VIDA necesita, constituye una inmensa complacencia que le impulsa a realizarse en el respeto, en la humildad, en la gratitud: ser un humilde servidor.

La Meditación

El ser que medita esta inmerso en la expansiva evolución, cambio, transformación, mutación y transmutación del Universo. Así puede situarse en la posición de ser un habitante del universo y como tal tener una visión mas amplificada. Para ello, tomarse un tiempo de QUIETUD, concentrándose en la RESPIRACIÓN y sin HACER NADA.

En la quietud podemos percibir que todo transcurre a nuestro alrededor y eso nos da la visión de relatividad; la quietud nos permite contemplar lo que pasa a mi alrededor y así me apercibo del entorno.

Con la respiración marcamos el ritmo; a su vez cada vez que inspiramos recogemos la información de todo el universo viviente, y cada vez que exhalamos sale de nosotros lo que somos, para fundirse con todo. Y al no hacer nada, que quizás sea lo mas difícil en este estilo de vida de productividad, se da la posibilidad de que surja lo creativo, ideas, novedades.

La meditación nos abre a la posibilidad de amplificar nuestros sentidos. Porque entrando en esa posición meditativa nos abrimos a la posibilidad de escuchar, incorporar, sentir, elaborar, sintetizar y finalmente de hacer más amplificado, tomando en cuenta más detalles, dando respuestas más afinadas.

Vivenciar cada día como Nuevo

El plantearse cada jornada, cada día como nuevo, distinto, diferente le da la posibilidad de cambio, de ser alguien nuevo cada día. Como el niño que va cambiando cada día, que hoy hace una cosa y mañana otra, que esta en una revolución permanente. Y esa posibilidad de vivenciar el cambio cada día, cada jornada lo vuelve a sintonizar con eso que es consustancial con vida, ser un cambio permanente. De esa manera el ser puede retomar esa actitud que tiene el niño de incorporar, desprenderse y expandirse. El ser es un transito por el cual llegan elementos que incorpora, que lo transforman, que lo transfiguran y simultáneamente va desprendiéndose de otros elementos que ya no necesita. De ahí que cada día tiene la posibilidad de nace de nuevo.

Humanismo Sanador: La Revolución Espiritual