Abril 2023: Complejos – Miedos

Es evidente que la vida, es biodiversa; se ha multiplicado ilimitadamente desde sus orígenes hasta ahora. Eso es gracias a que se ha hecho compleja. Y se ha complejizado gracias a la complicidad, al apoyo y sintonía entre los diferentes elementos vitales. La complicidad permite la complejidad.

El ser humano, cuando se ve inmerso en lo complejo, y le resulta inabarcable, incontrolable… se ACOMPLEJA y vuelve todo COMPLICADO. “Esto es complicado”, “esto es difícil”… y termina por creer que complejo y complicado es lo mismo.

Clave importante: La Complejidad es poder observar, poder contemplar, cómo cada instante de vida, tiene que ver o está relacionado, con miles de procesos, tanto internos como externos y, en ese sentido, la vida se nos muestra compleja.

La complicación es el recurso del que no está dispuesto a correr riesgos, no quiere responsabilidades, no quiere asumir compromisos.

¿Cómo salir de la complicación? Busquen siempre lo sencillo, lo simple. Luego, adórnenlo con detalles. No se pierdan en discusiones inútiles de los detalles, porque es ahí donde se vuelven complicados.

Mi complejo es no ser yo mismo

Cualquier aspecto o característica humana puede ser un complejo (superioridad, inferioridad, gordo-flaco, alto-bajo, lindo-feo, inteligente-tonto, tímido, etcétera) y muchas veces los extremos (por ejemplo alto-bajo) son muy similares. En la génesis del complejo hay que ver dónde sitúa el individuo lo bueno y lo malo, y dónde lo sitúa la cultura lo bueno y lo malo.

Podemos decir que la cultura en sí, para establecer unas creencias como verdades y poder permanecer como preponderante, poderosa, establece criterios de bueno o malo (morales, éticos, religiosos) que se extienden a todo el comportamiento y que establecen referencias fijas, modelos a seguir y los consiguientes juicios, condenas, castigos si así no se comporta el ser.

Además, se va generando una realidad falsa, por la cual, el ser “debería de sentir”, “debería de percibir” como bueno, tal o cual situación que le toca vivir. Si eso no ocurre, hay un conflicto entre lo que siente y lo que “debería” sentir. El ser se va replegando, va ocultando su esencia original, por MIEDO a lo “malo”, al castigo. Se va generando poco a poco una disociación entre lo que el ser piensa, siente y realiza. Ese estigma, se sigue alimentando por esa dualidad bueno-malo en la que nos relacionamos y el ser se “enfija”, se fractura, se estanca.

PROPUESTA SANADORA

Partimos de la base de que los seres somos creados y diseñados en el seno de la perfección. Podemos decir: los seres humanos no tenemos defectos, tenemos complejos.

Evidenciando lo propio, lo que es uno, el miedo se diluye y el complejo deja de existir.

Cambiar nuestras coordenadas de pensamiento partiendo de LO EVIDENTE. Lo evidente es aquello que nuestros sentidos nos permiten captar de nuestro entorno (por ejemplo “llueve, el suelo está húmedo”) sin agregarle una moral, un juicio… describimos el acontecer por lo que nos brinda nuestros sensores y luego damos paso al sentir (sin juicios, prejuicios) para que luego me permita hacer, realizar, desde esa nueva posición.

Podríamos decir que LO EVIDENTE nos lleva camino a la contemplación, ese estado en el que el espíritu es capaz de manifestarse sin protagonismos, siendo parte de TODO, sin juicios, sin complejos, sin miedos.

En la medida en que contemplo, siento y actúo en mi medida (evidenciando lo que soy) y así me interrelaciono mejor con el medio, y no tengo que tener miedo de que otro lo ha contemplado de otra manera. Soy un ser complejo, porque estoy lleno de infinitud de posibilidades, pero no soy acomplejado.

En la medida en que me expreso, me dejo contemplar por los demás.

En la medida en que uno se contempla y nos contemplamos mutuamente, desarrollamos nuestro sentido social y solidario.

Eso hace posible que nos riamos de nosotros mismos y de los demás. Y en consecuencia, los complejos no existan.

¿Miedo? No tenemos que tenerlo. Y por tanto, la importancia personal, la egolatría y la soberbia, la forma violenta de comunicarnos, pierde sentido. Y sí alcanza sentido el JUEGO, ese que nos recuerda la complicidad que hizo de la VIDA una trama solidaria… ¡compleja!