Julio 2023: Las ganas

Lo primero que tenemos que saber es que: Sin ganas no hay vida…

Y la pregunta que surge en base a eso es: ¿Qué le ha pasado al ser humano con las ganas, por qué se le van las ganas?

Por un lado, tenemos que tener en cuenta que en un estilo de vida de consumo, hoy en día, nuestras ganas están muy relacionadas al consumo y la publicidad. Todas nuestras ganas se ponen al servicio del consumo y una vez que alcanzamos o compramos lo que creemos que necesitamos, las ganas se diluyen con lo cual es necesario que nos vuelvan a generar otras necesidades para volver a tener ganas.

Pero ese no es el verdadero sentido de las ganas ya que no es una necesidad sentida sino que es una necesidad que me la ha creado ese estilo de consumo.

Por otro lado, se ha relacionado las ganas con ganar. Normalmente ponemos ganas cuando vamos a ganar algo; es decir cuando sabemos que vamos a obtener un beneficio ya sea material o inmaterial, da igual. Mecanismo que fuimos aprendiendo a través de la educación: si te esfuerzas tendrás recompensa. Esta forma de pensar, sentir y hacer las cosas nos lleva a que cuando no gano (ganancia), las ganas se pierden. Ganar no es ni bueno ni malo, pero mis ganas, dedicación, entrega, no pueden estar a merced del triunfo o fracaso.

En base a esta forma de pensar, sentir y hacer de esta humanidad, nos encontramos con tres tipos de ganas:

  • No me da la gana. Decimos no me da la gana cuando consideramos que nuestra posición es mejor que la que me proponen; dejaría de ganar lo que estoy ganando en la posición en la que me encuentro. Con lo cual no quiero cambiar.
  • Que ganas tengo. Es una exclamación negativa de imposibilidad de hacer algo. Reconozco que hay algo que no puedo hacer y lo dejo en el plano del deseo.
  • No tengo ganas. La repetición de la vivencia de fracaso es lo que lleva a no tener ganas. Algo se ha producido repetitivamente y ya se sabe cómo va a culminar la historia y ya no se tiene ganas.

Sugerencias:

  • Ante el “No me da la gana”: darle la posibilidad a lo nuevo que se nos presenta, porque no sabemos todas las posibilidades que eso nos trae.
  • Cada vez que nos surja ese “Que ganas tengo”, ponerse en acción. Poner a funcionar esas ganas. Empezar a hacer para que eso se realice, que si es una necesidad los recursos irán apareciendo.
  • Y si nos encontramos ante el “No tengo ganas”, debemos de salir de la referencia de lo humano, esa referencia de fracaso, y para ello debemos referenciarnos hacia el plano celeste. Y ahí acude a nuestro auxilio la Oración.

“Han sido las ganas de la Creación las que nos han hecho llegar hasta aquí. Y con las ganas de esa Creación tenemos el suficiente motor para sanar cualquier contingencia, cualquier dificultad. Nunca nos pondrán más peso del que podemos soportar. Amen.» J.L.P