Julio 2024: El Tiempo
El gran referencial de cualquier acontecimiento en este estilo de vida.
Todo el transcurrir de la vida en esta humanidad está regido por este vector, que como línea recta, inflexible, casi como detenidos, nos hace mover en un vaivén hacia delante y hacia atrás; entonces el tiempo se expresa en pasado, presente y futuro. Y se queda muchas veces en la vivencia de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
La conceptualización y vivencia del hombre con respecto al tiempo es determinista y limitante, delimita los procesos, dándoles un comienzo y un fin,
Así va determinando, por ejemplo, la vida de un ser, marca un tiempo, para cada ser y en base al tiempo que le toca transcurrir marca necesidades. Identificando el tiempo con edad: el niño y el adolescente necesitan una serie de estímulos, de prácticas, de ejercicios, de alimentación “x”; el adulto necesita cosas más específicas y personales; y por último, el anciano, se lo ve como un ser que ya no necesita nada, o bien lo necesita todo.
Podemos decir que: el tiempo es una unidad de medida que el ser humano inventó para organizar, controlar y manipular. Tal es así que es imposible universalizarlo, puesto que cada ser lo vive de forma diferente, distinta. Es un cálculo obligado que obviamente codifica, reprime, condiciona y hace que el sujeto se guíe por algo ficticio.
En ese sentido, se fue gestando un tiempo político, económico, vital, social, etc.
En las antiguas tradiciones descubrieron, por la evidencia, que existen los «ritmos ciclados». Es decir, sentidos rítmicos que llevan un ciclo; por ejemplo el ciclo de las cinco estaciones, el ciclo del día y de la noche, y esa era su referencia: cíclica. No había para ellos una vivencia lineal de lo que acontecía, sino que había un movimiento cíclico que cuando éste vuelve a repetirse es señal de que el ciclo se ha cerrado y que comienza otro ciclo.
Bajo la concepción de las tradiciones antiguas, podríamos decir que: el tiempo en su desarrollo es una espiral, que cuando va a llegar en su curvatura al mismo sitio, da un salto y cambia de nivel.
¿Cómo convivir entre esas dos formas, esas dos formas y maneras sin desdeñar a ninguna de ellas?
Sugerencias:
- Dejar pasar el tiempo: En esto que nos dicen: el tiempo pasa… pues bien dejarlo pasar.
Dejar que el tiempo político, el tiempo económico, el tiempo social siga su curso. Sabemos que está, que para algunas cosas tenemos que entrar en él por convivencia, pero sabemos que es una medida de organización. Y cuando nosotros incorporamos el tiempo bajo esa perspectiva, nosotros nos hacemos limitados y entramos bajo esas coordenadas y cuando él se acaba, acabamos nosotros.
En cambio, al entrar en la vivencia de dejarlo pasar entramos en una nueva dimensión, vamos haciendo lo que tenemos que hacer, en virtud a nuestras capacidades y potencialidades, que nos la marca nuestra propia vitalidad, no el tiempo; vamos haciendo nuestras acciones, pero sin mirar el reloj, sin tener en cuenta el tiempo, y sin mirar ninguna otra cosa que no sea el estar capacitado para hacer lo que tengo que hacer. La dedicación exclusiva a aquello que haces en cada momento, estar en entrega total a lo que te toca hacer.
- Vivencia del Instante:: el instante es una confluencia de lo que llamamos pasado, presente y futuro de forma simultánea y permanente. Es salirse de la linealidad para sentir que todo es presente. Pero no un presente de “un segundo”, “de ya y ahora”, sino un presente que recoge el hilo de ayer y de antes de ayer y hace una vivencia continua, rescatando los recursos y siendo capaz de proyectarse al futuro. Así, los recursos se hacen siempre disponibles y renovados.
“El Tiempo está. Que exista o no, depende de ustedes.”
J.L.P.

