Mayo 2024: Alerta
¿Qué sentimos cuando escuchamos la palabra Alerta? ¿Cómo nos percibimos cuando estamos en alerta? En este transitar que tiene la humanidad, hoy en día, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que la alerta es una actitud habitual que tiene el ser de humanidad.
Pero, podríamos preguntarnos: ¿tenemos que estar alertas?
La palabra alerta viene del italiano all´erta, erguirse, levantarse. Era una orden de subida al Atalaya, para ver si venia algún enemigo. Atención, vigilancia ante un peligro o problema, aviso de carácter urgente.
Se le llama alerta al período anterior a la ocurrencia de un desastre, declarado con el fin de tomar precauciones generales.
Todos los seres vivos tenemos un sistema de alerta, donde los sentidos tienen una importante participación, donde todo el organismo se pone al servicio de, para dar una respuesta. Es decir, es un mecanismo que se activa ante una necesidad de dar respuesta para adaptarse a lo que sucede y luego volver a la normalidad.
Hoy en día, este sistema de alerta, está constantemente activado, cualquier cosa se convierte en alerta y a partir de ahí en miedo. Haciendo de ese mecanismo una respuesta automática en donde nos saltemos fases de dicho mecanismo. Esas fases serían Atención, Alerta, Alarma… luego viene el miedo si en esas fases no se logra dar respuesta. Pero en nuestro estilo de vida pasamos directamente al miedo. Y así nos terminamos agotando.
La propuesta desde el Humanismo Sanador es la de una Alerta Interior. Que se compagina a cada instante, que tiene que ver con la actitud que adoptamos ante los fenómenos que provienen del exterior y los acontecimientos que se generan en nuestro interior. No quiere decir estar en peligro constante, ni tampoco tener que defenderse o combatir.
¿Qué implica esta alerta?
Por un lado, Discernir, es decir, mover, filtrar, purificar lo que viene del exterior.
Ese discernir nos va a permitir:
- dar una respuesta acorde al estímulo recibido
- eliminar lo nocivo de ese estimulo
- distinguir lo esencial de lo superfluo. Ver más allá de las palabras.
Esto nos permitirá salir del automatismo, salir de esa actitud de hacer las cosas bajo el mecanismo estímulo–respuesta. Es una actitud que no nos permite sentir la calidad y el tipo de respuesta que damos. Y nos dispone a gestos, actitudes y respuestas costumbristas y protocolarias.
El salir del automatismo nos lleva a dar sentido a cada respuesta que damos. Y eso requiere de sinceridad.
En esta alerta permanente es necesario identificar si aquello que emana de nuestro interior es la voz de lo interno o la voz de nuestro ego.
Cuando es la voz de nuestro ego la que aparece, enseguida nos daremos cuenta que nos está exigiendo o pidiendo o buscando renta, beneficio. Cuando se escucha esa voz, no intentamos eliminarla, no adoptamos una actitud de sacrificio o autocastigo, simplemente no damos cumplimiento a esa llamada. Eso dará paso a que aparezca la voz interior, que obtiene del ego el primer impulso pero lo purifica para regenerarse. Las respuestas que vienen de esta voz la identificamos porque: hace sin esperar nada a cambio; procura la paz y la felicidad de los otros sin preocuparse si ella tiene o no; aunque aparezcan agradecimientos, elogios, etc., no es eso lo que la mueve sino el dar cumplimiento a ese sonido interior, esa es su mayor recompensa, hacer lo que siente que tiene que hacer.
La voz interior rescata de las respuestas lo espontáneo, es decir: la respuesta adecuada, en el momento indicado. Y si no sabe qué responder recurre a la espera y al silencio.
Cuando la alerta permanente está encendida no existe la justificación, no se dan las verdades a medias, no hay respuestas a medias. La respuesta es entera, el testimonio es completo.
Esta es nuestra propuesta para este tiempo donde la alerta se ha vuelto casi imprescindible: que la alerta sea saludable, que nos coloque en una posición saludable.
Ya que consideramos que la alerta en la que se ha desarrollado la humanidad es un mecanismo de independencia que desarrolla el hombre con respecto al medio, un mecanismo de desconfianza hacia La Creación. Mecanismo que le ha llevado a enfermar.

